Los procesos de auditoría, control, fiscalización e inspección tributaria por parte de la SUNAT han dado un vuelco tecnológico e informático sin precedentes en este año 2026. Las antiguas revisiones tradicionales y presenciales, en las que un auditor asignado acudía físicamente a las instalaciones de la empresa a solicitar archivadores repletos de facturas físicas y libros contables empastados, han sido sustituidas casi en su totalidad por auditorías electrónicas masivas apoyadas en algoritmos de inteligencia artificial, modelos predictivos de comportamiento de riesgo y minería de datos de máxima profundidad.
Gracias a la consolidación global de la facturación electrónica y la implementación obligatoria del SIRE, el fisco cuenta con información detallada de tus operaciones en tiempo real, lo que le permite a sus auditores virtuales exigir requerimientos de información mucho más profundos y complejos:
- Acceso directo e irrestricto a los entornos de bases de datos, repositorios informáticos y archivos planos de tus softwares contables internos o sistemas ERP corporativos.
- Evaluación y auditoría de los algoritmos de programación y la lógica digital con la que tu sistema informático registra los costos, gastos y depreciaciones de activos.
- Exigencia de un cruce automatizado entre los inventarios físicos declarados en tus almacenes frente a los registros del Kardex valorizado electrónico.
- Validación exhaustiva de la consistencia lógica entre tus flujos de caja reales frente a los registros de asientos contables de diario y mayor.
Frente a este nuevo y sofisticado escenario de fiscalización tecnológica, poseer un comprobante de pago emitido de forma electrónica y contar con su respectivo voucher de depósito bancario ya no es suficiente para deducir un costo o gasto de manera válida ante la ley peruana. El enfoque actual e inquebrantable de la SUNAT se centra en el principio de fehaciencia de las operaciones; esto significa que el contribuyente tiene la obligación jurídica de recopilar, estructurar y presentar pruebas documentales contundentes e irrefutables que demuestren que el servicio prestado o el bien adquirido realmente existió y aportó directamente a la generación de rentas de la empresa.
Estas pruebas abarcan correos electrónicos corporativos de coordinación previa, informes técnicos firmados por especialistas, contratos legalizados notarialmente antes de la ejecución del servicio, guías de remisión debidamente conformadas por el almacenero e incluso registros fotográficos y videos del proceso. Realizar auditorías contables preventivas externas de manera periódica te permitirá identificar brechas informáticas y corregir inconsistencias en tu base de datos antes de que el fisco emita una orden formal de inspección electrónica. La única defensa sólida e infalible para una empresa moderna es estructurar una contabilidad impecable, transparente y sustentada digitalmente.

